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EL HATHA YOGA

Swami Sivananda creía firmemente en el que llamó yoga integral, en el cual todos los aspectos de una personalidad pueden canalizarse. Su dictado era «Servir, amar, meditar, realizar». Esto engloba todos los aspectos mencionados y conforma el yoga integral.
Empezaremos con este camino porque es el que generalmente precede a los demás. De hecho, para emprender cualquier tipo de yoga, la salud física, mental y psíquica es esencial y ésta es la meta principal del hatha. A veces se lo considera la parte preliminar del raja yoga, porque sin él el raja se vuelve muy difícil, si no imposible.

La palabra hatha por sí sola quiere decir obstinado. Sin embargo, el significado de hatha yoga no es yoga obstinado, aunque muchos así lo afirmen. La palabra hatha está compuesta de dos sílabas ha y tha. Ha quiere decir sol y tha, luna. Por su lado, yoga significa comunión. Así pues, hatha yoga significa la armonía entre los dos aspectos, el solar y el lunar de nuestro ser. La fosa nasal derecha está conectada con el lado solar y la izquierda, con el lunar. La luna gobierna el aspecto mental y el sol controla los aspectos físicos y vitales. Éste es un concepto fundamental en el yoga. Las dos fosas nasales tienen una asociación profunda con el flujo de prana (energía) en el cuerpo, que influye tanto en las funciones físicas como en las mentales.

Si predomina el flujo lunar, uno tiende a pensar demasiado, y si domina el solar, la tendencia es hacia la extraversión y la actividad física. Durante el día tendemos a operar con uno de los dos sistemas más que con el otro; es un proceso natural. Para una armonía perfecta entre cuerpo, mente y emociones, el flujo solar debería predominar durante unas doce horas aproximadamente y el lunar las otras doce. Esto daría lugar a una personalidad equilibrada,ni excesivamente extrovertida ni demasiado introvertida.

El equilibrio es esencial, y la meta básica del hatha yoga. De hecho, no es sólo eso, puesto que ese equilibrio nos lleva hacia la salud óptima, tanto física como mental. Cuando hay equilibrio y los dos lados fluyen juntos, surgen estados espontáneos de meditación.

El hatha yoga es muy popular entre la mayoría de los practicantes de yoga porque se obtienen resultados tangibles de la práctica. Se siente una mejoría en la salud física, y se consigue un equilibrio emocional y mental. Pero al mismo tiempo, no hay que olvidar, y es sumamente importante, que la salud es un medio y no un fin; es una ayuda y un requisito para alcanzar la maestría de la mente y llegar a estados elevados de consciencia.
El antiguo texto Gherand Samhita se refiere al hatha yoga como gahathastha yoga. Ghata es recipiente o vasija, y representa el cuerpo físico. La palabra stha significa contenido. De modo que ghatastha es una analogía de los contenidos del cuerpo físico, por lo que el hatha es el yoga de lo que está contenido en el cuerpo físico. El texto continúa diciendo que «el cuerpo físico es como un cántaro de barro sin cocer, que se deshace al llenarse de agua. Cuando el cántaro se somete al fuego, se fortalece y puede contener el agua. De la misma manera, el cuerpo se fortalece cuando se somete al fuego del yoga» (1:8). Ésta es una descripción perfecta de la meta y filosofía del hatha yoga.

Las prácticas básicas del hatha son los shatkarmas y las asanas. Los shatkarmas tienen que ver con la limpieza del cuerpo. Muchas enfermedades están generadas por la acumulación de toxinas.

Así pues, para empezar es esencial eliminar esos desechos y purificar el cuerpo.

Las asanas son las posturas físicas.

En las diferentes escuelas de yoga existe mucha controversia de si las asanas forman parte del hatha, el raja, el tantra, o de los tres. Además, los mudras y bandhas se clasifican a menudo en el sí del hatha yoga. Los mudras son posiciones específicas del cuerpo o de partes del cuerpo que inducen cambios fisiológicos, psíquicos o mentales, y los bandhas son cierres físicos que funcionan de forma similar.

La meta fundamental de hatha yoga es la salud. Pero ¿qué es la salud? Hay quien piensa que tiene que ver con músculos grandes y bien formados, lo que no es necesariamente verdad. De hecho, muchos fanáticos del fitness padecen problemas físicos crónicos y son muy vulnerables a infecciones y enfermedades, además de tener la misma propensión a trastornos mentales que alguien que no lo practique.

A menudo una persona delgada puede gozar de mejor salud que un tarzán. En términos generales, la salud puede definirse como una combinación de los siguientes factores: resistencia a infecciones, ausencia de enfermedad, fortaleza física y mental, flexibilidad del cuerpo y de la mente, paz interior, coordinación perfecta de los órganos, músculos y nervios y su óptimo control por el cerebro y los centros nerviosos; todo con el buen funcionamiento del cuerpo pránico. Éste es el trabajo que propone hatha yoga.

El hatha asegura un flujo adecuado de prana por los canales psíquicos, algo imprescindible para la buena salud y para alcanzar estados elevados de consciencia. (Sin embargo, eso sólo es verdad cuando se practica con un conocimiento adecuado de pranayama, mudras y bandhas, del que por desgracia a menudo se carece o es erróneo en la práctica de hatha yoga actual). Que el prana no sea visible no significa que no exista o que sea un mero concepto. Para entenderlo mejor, se podría equiparar con la electricidad. La electricidad no se ve, y los científicos no han explicado su naturaleza, pero todos sabemos que es una forma de energía. De la misma manera que sin electricidad un interruptor no funciona, el cuerpo físico tampoco lo hace sin prana. Ésta es una definición muy básica, puesto que el concepto verdadero sólo puede entenderse con la práctica.

El hatha yoga propone armonizar el prana para que el cuerpo físico esté sano y sea receptivo a vibraciones más altas. La mente y el prana están íntimamente conectados, así que si el cuerpo pránico mejora, al ser la mente la que controla el prana y no al revés, ésta se relaja y se armoniza automáticamente, por lo menos hasta cierto punto. Sin embargo, también es cierto que prana y mente son partes de un todo, y que la diferencia entre ambos es casi arbitraria. Al estar estrechamente relacionados, un cuerpo pránico equilibrado conlleva vitalidad en ambos, cuerpo físico y mente.

Esta rama del yoga considera el cuerpo como un instrumento, que por lo tanto debe mantenerse en las mejores condiciones posibles. Muchos sistemas espirituales no valoran en su justa medida este aspecto fundamental de nuestro ser. Si un músico quiere tocar una bella composición musical, es imprescindible que su instrumento esté en perfecto estado; no se le ocurriría interpretar una obra maestra con uno que estuviera roto o desafinado.

Con el camino a la consciencia superior pasa lo mismo; es imprescindible que el cuerpo esté afinado. Así pues, y como ya hemos apuntado, el hatha no es sólo un medio para conseguir bienestar físico y mental.

Muchas de sus técnicas requieren una práctica constante, por lo que son, en sí mismas, un camino hacia la meditación. Aunque es cierto que este yoga se puede practicar con el único fin de mejorar la salud, el Hatha Yoga Pradipika advierte que «los que practican sólo el ejercicio físico [el hatha yoga], sin aspiración mental ni espiritual, no obtendrán todos sus beneficios».

Al contrario que otras disciplinas físicas, que tienen como meta exhibir el cuerpo o prepararlo para competir, el hatha yoga no nos lleva hacia una obsesión por el cuerpo, sino todo lo contrario: lo armoniza para que podamos olvidarlo, e ir así a la búsqueda de metas mentales y espirituales.

Ir una o dos horas al día a clase de hatha no transforma a nadie en hatha yogui. El hatha yogui es aquel que tiene un conocimiento profundo de las demás áreas del yoga (representadas por los otros cuerpos, es decir, vital, mental, intelectual y espiritual) y aplica rigurosamente los principios de su práctica en todos y cada uno de los aspectos de su vida con gran disciplina, como por ejemplo en controlar la dieta, los pensamientos, las emociones, etcétera. El hatha es su camino para alcanzar estados elevados de consciencia, no sólo una serie de ejercicios. Si no es así, no se le puede llamar hatha yogui sino practicante de yoga.

Artículo publicado en Yogaworld
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